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SUR DE SUDÁN | La vacuna oral contra la polio se administra como un jarabe a través de unos viales. La dosis es de dos gotas. Durante la campaña de erradicación de la polio llevada a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el apoyo de instituciones públicas y privadas, se aprovechó para administrar también vitamina A en 42 países. Según un estudio la medida ha evitado 1.238.000 muertes desde 1998. |
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INDIA | El centro de investigación y rehabilitación Amar Jyoti, en el Este de Delhi, se fundó en 1981 para ofrecer asistencia a los niños afectados por la polio. India, junto con Pakistán y Nigeria, es una de las principales reservas del virus de la polio. La posible erradicación del virus para finales de 2004, como pretende la OMS, depende en gran medida del resultado de las campañas que se llevarán a cabo en los tres países durante los próximos meses. |
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SOMALIA | Niñas en un colegio de Jamame. Para poder completar las campañas de vacunación en Somalia, Etiopía y en Sudán la OMS tuvo que sentarse a negociar con los clanes rivales una tregua que permitiera distribuir las vacunas entre la población. En algunas zonas no existía ninguna infraestructura sanitaria. |
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INDIA | Estación de Moradabad. Todos los trenes que se detienen son controlados para que cada niño reciba la inmunización contra la polio. El distrito de Moradabad tiene la mayor tasa de casos de la India, con 20 afectados en 2000 y 23 en 2001. |
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CONGO | Un motorista miembro de un equipo de la OMS transporta la vacuna contra la polio de Kisangani a los pueblos del bosque ecuatorial. Esta motocicleta lleva el combustible necesario para todos los vehículos de la caravana. |
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PAKISTÁN | Campaña de vacunación en el campo de refugiados de Jallozai, en la región de Peshawar. La mayoría de los 50.000 refugiados llegaron al campo para escapar de la sequía. Diez mil lo hicieron cuando comenzaron los bombardeos de EEUU. |
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CONGO | Centro de rehabilitación de Kisangani. Los niños menores de cinco años son los que más riesgo tienen de sufrir polio. Una de cada 200 infecciones produce parálisis irreversible, normalmente en las piernas. Entre el 5%y el 10% de los afectados muere como consecuencia de la páralisis de los músculos que intervienen en la respiración. |
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CONGO | Una escuela de educación primaria en Kisangani. El niño de la derecha sufrió la polio y necesita usar muletas para caminar. En 2003 en Congo se registraron 388 casos confirmados de la enfermedad. En 1999 la cifra de afectados fue de 2861. |
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CONGO | Una víctima de la polio se recupera después de someterse a una intervención de cirugía correctora en el centro de Rehabilitación de Kinshasa. Si la operación tiene éxito, el paciente podrá mantenerse en pie y caminar con ayuda de zapatos ortopédicos. |
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SUDÁN | Nuevo Pueblo de Khartoun, en la región de D'alor, distrito de Rumbek. Tanto Sudán como Etiopía, hasta ahora dos reservorios del virus de la polio, se consideran actualmente libres de la enfermedad después de un año sin que se registre ningún caso. Los dos países se unen a Bangladesh y a la República Democrática del Congo, en una situación similar. |
Una campaña modélica
La OMS quiere
erradicar la poliomielitis del planeta en 2004, 16 años después de lanzar la
mayor campaña de salud pública que se ha realizado nunca
CARLOS MARTÍNEZ
El 22 de diciembre de 2001 Angélica se asomó por primera vez a estas páginas. La
historia de esta joven mozambiqueña, que apenas superaba entonces la mayoría de
edad, no era muy distinta a la de millones de afectados por el virus de la polio
que viven en la vasta región que se extiende desde el Monte Kenia hasta el Cabo
de Buena Esperanza. Inválida, Angélica se movía a gatas. Apoyada sobre sus
rodillas cuidaba del huerto que le daba de comer, se arrastraba por los
estrechos caminos de tierra que conducen al hospital y preparaba la comida del
bebé que colgaba de su espalda, al que movía de un lado a otro con todo el
cuidado que podía.
Era una más de la interminable lista de olvidados que desde hace siglos pueblan
el África subsahariana. Pero Angélica, con la cabeza cubierta por un pañuelo y
cubierta de polvo del suelo, tenía algo que la distinguía para siempre de sus
antepasados: podía confiar en que su hijo no tendría que pasar por lo mismo. El
milagro de la campaña de erradicación de la polio, una iniciativa que la
Organización Mundial de la Salud (OMS) ha llevado hasta las regiones más remotas
y desantendidas del planeta y ha convertido en el mayor proyecto de salud
pública realizado nunca, le permite pensar en un futuro distinto.
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Sebastiao Salgado / Contacto |
La campaña ha eliminado del país el virus que provoca su
minusvalía. Desde que comenzó en 1988 la cifra de naciones afectadas por la
enfermedad se ha reducido de más de 125 a seis, las últimas reservas de una
pandemia que la OMS espera erradicar para finales de 2004. Es un hito científico
que establece un punto de referencia para el futuro: cuando se disponen de los
medios adecuados, la salud llega a todas partes.
El objetivo de erradicar la enfermedad en 2004 es difícil pero, según la OMS,
realista. Entre los próximos meses de febrero y junio el organismo internacional
aprovechará la debilidad del virus por las circunstancias metereológicas y dará
un último gran impulso a las inmunizaciones en los países donde la poliomielitis
todavía es endémica, principalmente Afganistán, Egipto, India, Níger, Nigeria y
Pakistán. Unos 250 millones de niños menores de cinco años recibirán el fármaco.
La iniciativa se completará con la vacunación de los menores de áreas limítrofes
con las regiones afectadas.
Nigeria, la
clave
«Técnicamente es posible acabar con la enfermedad», explica Oliver Rosenbauer,
responsable de comunicación de la campaña, en la que participan numerosas
instituciones privadas cuya aportación economónica ha sido fundamental. «El 90%
de los casos está en India, Nigeria y Pakistán. Dentro de esos países el virus
también está confinado a regiones concretas. La clave es Nigeria», añade.
El país africano es el protagonista de la iniciativa desde que en noviembre de
2003 anunció 233 nuevos casos de polio, más que en cualquier otro lugar. Frente
a los éxitos obtenidos por la campaña en la gigantesca ciudad de Laos (de 12
millones de habitantes y sin ningún afectado en los dos últimos años) y en
amplias zonas del sur del país, la cifra supuso un duro revés a las expectativas
de la OMS.
Al mismo tiempo, el brote provocó la propagación de la enfermedad en pequeñas
comunidades de los países vecinos, Ghana, Burkina Faso, Togo y Chad. Hasta
entonces no habían registrado ningún caso desde hacía un año y medio.
«¿Qué provocó el tropiezo del mayor programa público de salud
llevado a cabo nunca en Nigeria, especialmente dada la enorme inversión que se
había hecho, el progreso que se había logrado y la necesidad de ponerse al mismo
nivel que otros países de África y del resto del mundo?», se preguntó un grupo
de especialistas africanos ligados a la OMS en un artículo publicado el 12 de
febrero en el New England Journal of Medicine.
«Un factor clave, como demuestran ahora los datos, es que muchos niños de los
Estados del norte [donde se registró el brote] no fueron vacunados debido a la
baja calidad de las campañas de inmunización desde que comenzó la iniciativa»,
responden. Problemas políticos, falsas informaciones sobre los efectos
secundarios de la vacuna o el retraso del pago a los trabajadores involucrados
en la campaña fueron algunos de los factores que minaron su eficacia.
«A partir de la próxima semana 63 millones de niños menores de
cinco años, de 11 países distintos, recibirán la inmunización como respuesta»,
afirma Rosenbauer, que cita las numerosas dificultades por las que ha atravesado
el proyecto en África para justificar su optimismo. «En países como Angola,
Somalia o Sierra Leona fue necesario que se detuviera la guerra para que las
inmunizaciones pudieran llevarse a cabo», explica.
Elias Durry, médico somalí, vivió directamente el desarrollo de la campaña en
Somalia, Etiopía y Sudán. Actualmente en Pakistán, desde donde conversó por vía
telefónica con SALUD, recuerda con satisfacción cómo se superaron los problemas.
«La parte crucial fue sentarse a discutir el plan con los clanes rivales. Una
vez logramos que se pusieran de acuerdo pudimos seguir adelante», explica Durry.
El especialista habla con entusiasmo de la herencia que deja el macroproyecto de
salud pública, especialmente en las zonas más desfavorecidas: «La campaña ayudó
a que grupos enfrentados que no se habían hablado desde hacía años se sentara a
hacerlo. También aprovechamos que pudimos llegar a lugares donde no había
ninguna infraestructura sanitaria para dejar algo. El impacto de la iniciativa
ha sido verdaderamente maravilloso», afirma.
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Sebastiao Salgado / Contacto |
«La campaña ha establecido un punto de referencia para todos los
proyectos de salud pública», dice David Heymann, principal representante de la
campaña. «La iniciativa de erradicación de la polio nos ha enseñado que se puede
llegar a todos los niños, sin importar dónde vivan. Ha mobilizado a más de 20
millones de voluntarios por todo el mundo. Por primera vez en la historia, esta
iniciativa ha mostrado que todos los niños pueden beneficiarse de unos cuidados
médicos equitativos», añade Heymann.
Según un estudio publicado en la edición del 13 de septiembre de 2003 de The
Lancet, el proyecto de erradicación de la poliomielitis aporta seis lecciones
que hacen de él un modelo para el futuro. El trabajo conjunto entre las
distintas partes involucradas, la utilización correcta de las terapias
disponibles, el establecimiento de una base económica estable y el
aprovechamiento de las estructuras sanitarias existentes son algunas de las
claves.
La herencia del proyecto
«El vasto sistema de recursos humanos e infraestructuras que se
ha creado para erradicar la polio se está utilizando ya contra otras
enfermedades», explica Heymann. «El 90% del persona subvencionado por las
infraestructuras de la polio en cada país dedicó hasta el 75% de su tiempo al
control de las actividades contra otras enfermedades», añade.
El doctor Carlos Vallbona, director de la Clínica de Postpolio del Instituto de
Rehabilitación e Investigación de Houston (EEUU) y uno de los principales
expertos internacionales en la enfermedad, coincide con el mensaje que lanza la
OMS: «Suponiendo que la enfermedad llegue a erradicarse completamente, que yo
creo posible aunque los problemas políticos que hay en África pueden retrasar la
fecha establecida, la campaña es un buen paradigma de cara al futuro», señala.
«Es un modelo simple, de bajo coste, que únicamente requiere la formación de
personal para administrar una vacuna muy sencilla», explica Vallbona, entre
otros cargos profesor de la Facultad de Medicina de Baylor (EEUU).
La inmunización con la que se ha llevado a cabo la campaña es la
segunda versión que se dispone del fármaco. La primera, desarrollada por Jonas
Salk en 1955, constaba de una muestra inactivada del virus. Se administraba a
través de una inyección y requería la intervención de personal cualificado.
Cuando se presentó fue recibida con entusiasmo, pero sus efectos secundarios
hicieron que pronto los médicos se desencantaran y comenzaran a cuestionarse su
uso.
Entonces, en 1961, llegó la vacuna de Albert Sabin, una versión oral del fármaco
elaborada con el virus vivo atenuado. La inmunización presentaba dos ventajes
esenciales respecto a la de Salk: era fácil de utilizar y tenía efectos adversos
mínimos.
Con esta versión se llevaron a cabo las vacunaciones masivas realizadas en el
verano de 1962 en EEUU, que el doctor Vallbona vivió directamente. Una posterior
reformulación de la vacuna permitió superar el último obstáculo para su
utilización masiva en países con infraestructuras sanitarias mínimas:ya no hacía
falta conservarla a bajas temperaturas. Actualmente, el fármaco se compra por
ocho centavos de dólar a través de Unicef.
Cuando transcurren tres años sin que un país registre casos y se declara
erradicada la enfermedad, la vacuna con el virus atenuado se sustituye por una
con virus inactivados. Al mismo tiempo, todas las cepas disponibles en los
laboratorios del territorio libre de la enfermedad se destruyen o almacenan
según establezca para cada caso la OMS. «El proceso está en marcha y se
encuentra muy avanzado en algunos países», afirma Rosenbauer.
En España, donde los últimos afectados por poliomielitis datan de 1988, el 11 de
noviembre de 2003 se aprobó un cambio en el calendario de vacunaciones que tiene
como punto más relevante la sustitución de la inmunización con virus vivos
atenuados de la poliomielitis por una vacuna con virus inactivados. Respecto a
las muestras disponibles en laboratorios, entre 1999 y 2002 el Ministerio de
Sanidad con la colaboración de las Comunidades Autónomas realizó un inventario
nacional. «Solamente cinco laboratorios contienen materiales infecciosos», dice
José María Martín Moreno, Director General de Salud Pública del Ministerio de
Sanidad.
«En España, de acuerdo a las actividades recomendadas en el Plan de Acción Libre
de Polio y dada la disponibilidad de reserva de vacuna a nivel mundial, se
necesitaría disponer de una reserva reducida para hacer frente a la vacunación
urgente de contactos en los primeros días», explica Martín Moreno. «La reserva
se ha estimado que podría ser de 10.000 dosis».
Las secuelas de la polio
Se calcula que hasta 35.000 personas podrían sufrir el Síndrome
Postpolio en España
ISABEL F. LANTIGUA
"Después de haber pasado por seis operaciones entre los cinco y los 13 años, de luchar mucho para llevar una vida normal y de superar toda clase de barreras sociales por culpa de la poliomielitis que me detectaron a los 13 meses de nacer, ahora, cuando parecía que todo había pasado, me encuentro con el síndrome postpolio. Es como volver a empezar. Una tortura".
Lola Corrales padece un cansancio exagerado, dolor en los músculos, fatiga y una atrofia muscular nueva que agrava su discapacidad y la obliga a usar bastón. La culpa de todos sus males la tiene el síndrome postpolio (SPP) que sufre desde 1991, aunque no fue consciente hasta 1998, cuando conoció la existencia del trastorno.
"La poliomielitis siempre ha sido un tema tabú en este país y nunca se nos ha tenido muy en cuenta a los afectados. Ahora con el síndrome ocurre algo similar, hay una gran desinformación", afirma esta paciente de 43 años, presidenta de la Asociación de Afectados de Polio y Síndrome Postpolio (Tl: 686 00 01 71), una organización que creó en el año 2000 tras descubrir en Internet que el SPP no era algo raro y poco frecuente, como ella creía, sino que por el contrario afectaba a muchas personas.
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Sebastiao Salgado / Contacto |
El Síndrome postpolio es un problema del sistema nervioso que aparece entre 15 y 40 años después de un episodio de poliomielitis paralítica y consiste, principalmente, en fatiga progresiva, debilidad muscular y dolor. Pese a que es un fenómeno reconocido en la literatura médica, que afecta a entre el 20% y el 80% de los sujetos que tuvieron polio, es muy difícil de diagnosticar, ya que sus signos también se presentan en otras enfermedades.
A Julio Gil Gómez le dijeron que padecía el síndrome hace unos dos años, tras cuatro meses de pruebas médicas porque los especialistas no sabían muy bien a qué se debían sus episodios de fiebre alta y sus problemas para respirar. "Es bastante frecuente que demos con médicos, sobre todo jóvenes, que no se han encontrado nunca con casos de polio y, por tanto, tampoco saben cómo diagnosticar o tratar el síndrome postpolio", explica este madrileño de 42 años que comparte con Lola la idea de que existe "una desinformación absoluta sobre la enfermedad".
El SPP no tiene cura ni, por el momento, un tratamiento específico. "La mejor manera para recuperar un poco la debilidad muscular que provoca el síndrome es hacer una rehabilitación diseñada cuidadosamente para cada caso porque si nos pasamos con el ejercicio, al estar la neurona motor dañada, puede ser peor el remedio que la enfermedad", reconoce Julio, quien gracias a la rehabilitación ha mejorado su tono muscular.
Una enfermedad desconocida
Aunque desde 1989 no se ha registrado en España ningún caso de poliomielitis provocada por el virus natural, las consecuencias y los trastornos derivados de esta enfermedad en las personas que la padecieron continúan muy presentes e, incluso, empeoran con el paso del tiempo, como ocurre con el síndrome postpolio.
Según una estimación recogida en un informe elaborado en Junio de 2002 por el Instituto Carlos III, el número de afectados por el síndrome postpolio en España podría oscilar entre los 10.662, considerando que lo sufre un 25% de los afectados por poliomielitis paralítica, y los 36.253 si se tiene en cuenta que hasta un 85% de los afectados pueden padecerlo. Pero las cifras podrían ser aún mayores si, como mantienen algunos autores, también se dieran casos de SPP en pacientes que han padecido la variante de la polio sin parálisis, algo que todavía no se conoce.
La confusión rodea todo lo relacionado con este síndrome, ya que ni los propios científicos se ponen de acuerdo sobre las causas que lo originan y el tratamiento más apropiado y cada uno ha elaborado su propia teoría sobre la enfermedad e, incluso, algunos plantean dudas sobre su existencia como entidad específica y no secundaria a otros problemas médicos o quirúrgicos asociados.
Hay enfermos de poliomielitis que ni saben que existe el síndrome postpolio y que ellos pueden padecerlo. Igual ya tienen manifestaciones del SPP pero como no conocen esta enfermedad los achacan a otras causas", afirma Corrales. Y es que, tanto médicos como pacientes tienen problemas para identificar con claridad el síndrome.
María Teresa Maestre, enferma de polio de 43 años, se encuentra en una situación particular. "Mi caso es diferente, creo que único en España. Tengo un tumor en la base del cráneo que me impide hablar con normalidad pero ningún doctor se atreve a asegurar que sea como consecuencia del SPP, están estudiándolo pero, por el momento, no lo pueden afirmar", explica con dificultad Maestre. "Yo creo que sí tengo el síndrome", dice rotunda.
El poliovirus afectó a María Teresa cuando aún era un bebé de meses y desde entonces no ha dejado de luchar para superar todas las barreras con las que se encuentran estos enfermos, pero confiesa que la situación que atraviesa en la actualidad la está afectando más psicológicamente que todo lo que ha pasado hasta ahora.
"Ya tenía superado por completo un problema tan grande como es la polio. Sin embargo, me está costando mucho más aceptar que no puedo hablar bien, lo estoy pasando mal aunque el trabajo me ayuda y me hace sentir un poco mejor porque no tengo tiempo para darle vueltas a lo que me pasa", reconoce.
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Sebastiao Salgado / Contacto |
Como María Teresa, Julio y Lola coinciden en que los enfermos de poliomielitis "somos unos luchadores natos porque desde pequeños hemos tenido que enfrentarnos con obstáculos y problemas ". Sin embargo, para Julio Gil ha sido fundamental el apoyo de sus padres porque "son realmente ellos los que se enfrentan a las mayores dificultades ya que nosostros casi no somos conscientes cuando nos diagnostican la enfermedad".
Síntomas
Los síntomas del síndrome postpolio, que puede afectar a los supervivientes de la poliomielitis en cualquier momento desde los 15 hasta los 40 años después de recuperarse de un ataque inicial del virus, aparecen de forma progresiva y pueden clasificarse en dos grupos: músculo-esqueléticos y neurológicos. Por lo general, los más frecuentes son la fatiga, la debilidad muscular y el dolor (tanto articular como muscular).
Pero también pueden aparecer nuevos signos de atrofia, intolerancia al frío, problemas respiratorios, trastornos del sueño, disfagia (dificultades para tragar), problemas de concentración y memoria y algunas alteraciones psicológicas, como poca resistencia al estrés. Algunos autores asocian la aparición de estos síntomas a un accidente, un aumento de peso o un agravamiento de un proceso médico previo, pero lo más normal es que surjan poco a poco y sin motivo aparente.
El SPP conlleva un perjuicio en la calidad de vida del afectado, que en ocasiones se ve obligado a adoptar otros hábitos cotidianos. Así, deben reducir las actividades físicas, establecer más periodos de descanso o utilizar aparatos que ayuden a la movilidad como bastones, muletas o sillas de ruedas.
Según el documento elaborado por el Instituto Carlos III de Salud existen algunos factores de riesgo que favorecen la aparición del síndrome como la edad a la que se presentó el episodio agudo de polio, la gravedad del trastorno motor inicial, un aumento reciente de la actividad física, etc. Pero al igual que ocurre con otros aspectos del SPP, tampoco existe acuerdo sobre la incidencia de estos factores.
"Los que hemos tenido polio y conocemos la existencia del síndrome sabemos que vamos a envejecer antes que otras personas y vivimos con un miedo permanente a que se agrave nuestro estado y a perder movilidad", señala Julio.
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